- El porcentaje de "piraos" en estos colectivos es superior al que se da en el conjunto de la sociedad
- De entre los asociacionismos por práctica de actividades, el de la moto es uno de los más propensos a crisis asociativas y a disensiones y rupturas.
- La actividad que alía y reune a los miembros del colectivo es la tenencia, exhibición y utilización de una máquina, la moto. Tal actividad tiene una componente subyacente preeminente de binomios contradictorios como son admiración-envidia, solidaridad-competitividad, presunción-naturalidad, exhibicionismo-pasotismo y otros muchos.
- La actividad compartida principal, que es el hacer rutas en moto, tiene además un factor de riesgo intrínseco que activa reacciones peculiares y provoca respuestas que el indivíduo reprime o modera con más dificultad que en otros contextos.
- La literatura y el cine han forjado e inculcado estereotipos y misticismo que a muchos practicantes del motorismo les hace creerse poco menos que héroes, hombres rudos, llaneros solitarios, forajidos inapresables y tantos otros clichés que modelan el comportamiento "espontáneo" del sujeto convirtiendo a personas de interacción social aceptable en rebeldes sin causa o lo que es peor, instigadores conflictivos.
Los factores antedichos conforman un inestable edificio de relaciones humanas en las que la propensión a fisuras, derrumbes parciales y totales es manifiesta. No hay más que ver la frecuencia y la facilidad con que clubes, peñas y asociaciones moteras sucumben.