Todos estamos hechos de la misma masa

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domingo, 26 de junio de 2011

SOCIOGRAMA DEL HARLISMO

De mis experiencias durante 14 años ligado a la práctica del mototurismo y al asociacionismo en torno a la afición por las motos extraigo las conclusiones siguientes:
  1. El porcentaje de "piraos" en estos colectivos es superior al que se da en el conjunto de la sociedad
  2. De entre los asociacionismos por práctica de actividades, el de la moto es uno de los más propensos a crisis asociativas y a disensiones y rupturas.
  3. La actividad que alía y reune a los miembros del colectivo es la tenencia, exhibición y utilización de una máquina, la moto.   Tal actividad tiene una componente subyacente preeminente de binomios contradictorios como son admiración-envidia,  solidaridad-competitividad,  presunción-naturalidad, exhibicionismo-pasotismo y otros muchos.
  4.  La actividad compartida principal, que es el hacer rutas en moto, tiene además un factor de riesgo intrínseco que activa reacciones peculiares y provoca respuestas que el indivíduo reprime o modera con más dificultad que en otros contextos.
  5. La literatura y el cine han forjado e inculcado estereotipos y misticismo que a muchos practicantes del motorismo les hace creerse poco menos que héroes, hombres rudos, llaneros solitarios, forajidos inapresables y tantos otros clichés que modelan el comportamiento "espontáneo" del sujeto convirtiendo a personas de interacción social aceptable en rebeldes sin causa o lo que es peor, instigadores conflictivos. 



Los factores antedichos conforman un inestable edificio de relaciones humanas en las que la propensión a fisuras, derrumbes parciales y totales es manifiesta.  No hay más que ver la frecuencia y la facilidad con que clubes, peñas y asociaciones moteras sucumben.   
  

MODERNA DEFINICION DE LA PALABRA "PRISA"

La rutina diaria del tráfico urbano me lleva a entrever la que podría ser una acertada y nueva definición de la palabra PRISA. Bien estará que se incluyera en un diccionario que ojalá existiera y que, como alternativa al erudito de la Real Academia o al Espasa, diera a los jóvenes definiciones más prácticas y palpables de las cosas.

Prisa, hoy es, sin duda para mí, lo que denotan los conductores de scooter potentes y de furgonetas en general. Parece mentira que vehículos, las scooters, de ruedas pequeñas y tan inestable equilibrio, se deslicen por esas calles y avenidas a las velocidades que lo hacen y con trayectorias tan zizagueantes y peligrosas. Adelantan sin aviso por la derecha incluso a las otras motos, hacen contramanos disimulando con un pie en el suelo, se suben por las aceras para colocarse los primeros en el semáforo. Es como si tuvieran licencia para "matar" (o matarse) esos conductores apoltronados tras la coraza cual si vieran la TV sentados a la mesa camilla del salón de su casa. Por su parte, las furgonetas, cuanto más grandes peor, te adelantan centelleantes por carreteras y autovias con sus adhesivos TDI en los portones traseros cual si fueran prototipos de Formula 1. Te quedas anonadado cuando con tu turismo potente y el limitador de velocidad puesto en 120 te sobrecogen al sobrepasarte fugazmente esas moles rotuladas.

No sé en qué porcentaje de accidentes se verán implicados vehículos de este tipo. A su alcance lo tiene el Ministerio del Interior, ya que deben saber o pueden calcular qué porcentaje del total de vehículos matriculados y en activo representan y, a la vez, en qué porcentaje del total de accidentes participan. Si los resultados son los que espera cualquier ciudadano que, como yo, circula cada dia por las calles y carreteras, se hará patente que para conducir estos vehículos deberían las autoridades establecer especiales pruebas de idoneidad y/o de sometimiento a las normas.

Incluso podría resultar de todo ello un nuevo grado en el permiso de conducción de automóviles, igual que los hay tan específicos como el que para enganchar a tu coche un remolque resultando que, ambos a plena carga, superen los 3.500 kg., ya se precisa.

jueves, 29 de julio de 2010

BACHES Y BADENES, ¿LEGAL?

Los que tienen edad seguro que recuerdan lo que tuvieron que sufrir con aquellas carreteras y calzadas de antes. No es de extrañar que se produjeran accidentes o daños a los vehículos, algunas veces graves, por culpa de los baches que había que sortear sin siempre poder conseguirlo.

Ahora que nos sentíamos aliviados por la sensible mejora de nuestras carreteras y calles alguien tuvo la genial idea de sembrarlos de baches, badenes e irregularidades artificiales insorteables, de forma y manera que venimos a estar peor que en aquellos años de penuria y miseria.

Resulta difícil de admitir que sea cien por cien legal dificultar el normal tránsito por las vias públicas. No soy letrado ni me voy a poner a investigar lo legislado al respecto pero algo me dice que eso no puede ser legal. Estaría bien que los ciudadanos nos rebelemos de una vez contra esta "moda" y consigamos que articulen otros medios para que los conductores no excedamos los límites de velocidad.

Si perjudicial, sin ninguna duda, son estos obstáculos para los coches y vaya Vd. a saber el dineral que cuesta a nivel global reparar los daños en los mismos, más aún lo son para las motos ya que el daño lo sufre además el sufrido sistema óseo del conductor. He llegado a contar en muchos tramos del Aljarafe sevillano hasta 20 obstáculos de distinto tipo (badenes, pasos elevados para peatones, plaquetas sonoras adhesivas, etc. ) en un recorrido de solamente 1 km., lo que resulta en 1 obstáculo cada 50 metros.

A este paso cabe preveer unos viales en los que nuestras autoridades nos pongan planchas de esas de clavos como las que pone la guardia civil en los controles. Seguro que con eso, no solamente nos veremos obligados a gastar frenos, gasolina en volver a acelerar, salud y paciencia sino que, sencillamente, nos daremos la vuelta y dejaremos el coche en casa por mucho que sean esas mismas autoridades las que nos han ayudado a comprarlo dándole dinero nuestro al que los fabrica que, por cierto, en el caso de España en ningún caso es español.

En resumidas cuentas, un negocio fantástico para los fabricantes de esos odiosos badenes de plástico negro, para los talleres de reparación de suspensión, amortiguación, dirección y frenos ...... y para los traumatólogos y clínicas de rehabilitación.

Ojalá se recupere la sensatez y retiren tanto obstáculo perjudicial, aunque fuera a cambio de colocar, si quieren, radares por todas partes. Total, pagarán solamente los que sobrepasen la velocidad permitida que, dicho sea de paso, sea acorde a las características de las vias y a las prestaciones de los vehículos modernos.